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POR ESO DE LAS SEÑALES…

Nunca dejé de soñarla… eran los pensamientos que se le cruzaban cada día… desde hace dos inviernos…

Terminaba el frio y los días blanco cristal, llegaban a su fin una vez más, e iniciaba el movimiento, la alegría y se vislumbraban nuevos paisajes típicos de la estación. Empezaban las alergias al polen, el sol a preludiar su brillo, las temperaturas a subir, los árboles comenzaban a tomar color y la tierra a empoderarse de sus distintos matices tan esperados en el año; un día como cualquier otro, después de tanto caos alrededor inclusive en sus entornos más cercanos, se dio cuenta que el aprendizaje una vez más había tocado a su puerta.

Era época de primavera en el Sur del continente, él un hombre que se paseaba, entre su lógica, su música y sus deberes, la poesía de sus acordes estaban grabadas en su alma, aunque esta parte de su verdad no era tan valorada por él, en sus reflexiones había encontrado una similitud entre su persona y la estación que iniciaba…. Una de esas madrugadas donde el sueño no era su compañero, se dio cuenta que en esta época del año muchos de los animales salen de su período de hibernación, es decir salen de sus madrigueras donde se refugian durante el invierno para reintegrarse a sus hábitats.

Eso justamente era lo que le estaba ocurriendo en estos momentos de su vida, salía por fin de su cubil, aquella que le permitió crear un espacio adecuado para habitar temporalmente, mientras se protegía de las inclemencias del tiempo, esa noche se dio cuenta que ese período había sido su mejor cobijo, para comprender el carrusel de emociones que se conjugaban en su alma después de aquella despedida.

Tenía mucho tiempo que no se percibía motivado, habían transcurrido muchas lunas, donde ya no se sentía necesario, Leonel era su nombre, y se describía como un hombre más, de esos que desean un amor confiado, que lo aceptara y valorara.

No era diferente a los caballeros de Marte, le daba valor al poder, a la competitividad a la eficiencia y al logro. Le gustaban las actividades al aire libre, las noticias, los deportes, no era importante el romanticismo y mucho menos los libros de autoayuda.

Como todo hombre, desde su perspectiva psicológica, a Leonel le interesaban los objetos, mas que las personas y sus sentimientos. Cada vez que recordaba las interacciones con aquel amor, no comprendía que había sucedido, hasta que aquel día de primavera, se vistió y salió a recorrer los espacios compartidos con su Clara, así era el nombre de su amor y causalmente en cada sitio había una señal que iba dilucidándose sólo para él.

Ese miércoles muy temprano en su parque preferido, ya habían salido las flores de cada especie, como cuadro de cualquier pintor cuando busca sus colores en la imaginación para plasmarlos en la realidad, y sentado observando cada rincón, escucho una mujer que repetía  en voz alta lo que escribía…amor no quiero que me ayudes con soluciones, sólo quiero que me escuches con solidaridad y comprensión, cuando te hablo de mis problemas solo quiero tu amor, Leonel atónito no podía creer lo que escuchaba, para él era perfecto darse cuenta por primera vez lo que tanto Clara le había pedido y él no lo había comprendido.

Respiró, se paró del asiento y siguió caminando sin rumbo fijo, estaba confiado que ese día si visitaba los sitios amados por Clara, iba a conseguir las respuestas que necesitaba para armar el rompecabezas, el de su propia historia.

…Se embarcó en su vehículo, y llego a 115 Km de la ciudad donde vivía, a unas de las casas del poeta preferido de la que había sido su compañera, mientras manejaba recordaba a Clara,  cuando ella  describía con pasión cada vez que  visitaba aquel lugar, lo que ese sitio se parecía a sus experiencias, sentía, que así como Neruda había construido esa casa en Isla Negra, ella había esculpido su vida,  a pedazos, con retazos, con hallazgos, lleno de colores, de encuentros e historias, con amor y las controversias del vivir diario, él la conocía tanto que sabía que allí estaba algo para él.

Al llegar leyó en algún lado, en esta casa se concentra la personalidad y la consecución de sus sueños…y fue poco a poco encontrándose con señales, e iba obteniendo sus piezas, las que buscaba, ese sitio le gritaba la poesía que aquella mujer tenía tatuada en su piel, y por primera vez se había dado cuenta que no había sabido leerla.

Era como que cada rincón del museo le entregaba una pieza del gran rompecabezas de su propia historia; la ruta de su andar lo llevo aquel día de la despedida, evocando el instante y viendo hacia el mar, escribió en el universo: algún día aquí te voy a ver para entregarte lo que hoy aprendí de ti….

Quiero que te llegue donde estés hoy, con el sonido del viento, que mi  comunicación con mis sentimientos, lleva tú nombre, creer que todo siempre va a salir  bien, si es mi verdad, aprendí, a leer tu poesía la que tu sublimidad y sensibilidad muestra con esmero y sin vergüenza, aprendí, a ver la belleza de mi alma sin que me parezca necio o cursi, aprendí a escucharme en el silencio para poder salir de mi cueva, para acercarme y decir que también te necesito, integre que mientras tú querías hablar de nuestros problemas, yo quería solucionarlos.

Hoy arme mi rompecabezas y quiero expresar algo más en este sitio, aceptar nuestras diferencias y comprender nuestras verdades me permite mostrarme afectuoso, entendí que no soy responsable de ti, que eres el complemento perfecto porque eres un ser completo que me mostro desde siempre mi propia completitud.

Gracias por escribir entre líneas, como siempre con respeto que el mayor secreto para el éxito en nuestra relación era que ambos ganáramos nuestros sueños en lo concreto del vivir, y que mi poesía también estaba tatuada en los acordes de mi alma. Ese es el lenguaje que hoy me permite leer la poesía que eres tú.

Fin de la Historia

Toda relación de pareja, funciona si dos adultos, recorren sus propias vidas, en el amor y la manera de abordar los conflictos para solucionarlos, desde el lenguaje creado en el reflejo de la integración de su masculinidad y feminidad, la diferencia está, en el respeto de la individualidad de cada uno que se complementa sólo desde el estar pleno desde si mismo para ser pareja

Según Joan Garriga:

Nadie puede hacerte infeliz. El dolor, la pérdida, las disputas, los desencuentros o la frustración, son parte de las relaciones. No tenemos por qué ser víctimas de eso, por el contrario, la responsabilidad personal evita otorgarle al otro un poder que no le corresponde, y que incluso le resulta un fardo pesado.

La dependencia puede ser una verdad para el niño, no para el adulto que quiere amar a su pareja. Muchas canciones hablan de un amor de pareja versión infantil.

Nadie puede hacerte feliz.  La felicidad es una sintonía con el aroma esencial propio y del otro. A partir de la visión de lo real aprender a amarse. Todos somos invitados a viajar del paradigma del ideal al paradigma del amor compasivo hacia lo que es real, hacia lo que es.

¿Hay algo que nos haga más felices que ser amados tal cual somos?

No podemos esperar que la pareja apacigüe todos nuestros temores, que cure todas nuestras viejas heridas. Si ocurre algo -o mucho- de eso, será un regalo.

Desde mi Amor

Gilmer Pinto

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