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REFLEXIONES DE UNA MITICA EXPERIENCIA

Hace dos días que llegamos a Lima, nuetra Institución el Centro de Sanación Integral Havona se gano un premio otorgado por: la Confederación Internacional del la Salud (CIS), esta parte de la historia se la contare al final. Una vez más esta tierra nos brindo cobijo, hospitalidad  y excelencia con sus atenciones.

Hacia doce (12) años, que no veníamos, causalmente la primera vez lo que nos trajo a la mítica  Perú,  fue el primer premio internacional que se ganaba Havona, otorgado por el Consejo Iberoamericano,  en Honor a la Excelencia y Calidad Educativa….así fueron nuestros inicios… llenos de bendiciones, gracias a nuestro Dios, al trabajo y equipo maravilloso de profesionales que integran la institución. No puedo dejar de nombrar a mi amada Tía Nilda, compañera de sueños, investigaciones, trasnochos y convicciones. Como los hemos recordado…. A los dos.

¡Llegamos pasadas las 8:00 p.m. de la noche al aeropuerto internacional de la capital peruana, fue una conjunción de emociones que pasaron por mi corazón esa noche, sin duda estaba gratamente sorprendida de lo que me mostraba la ciudad apenas entraba, orden, iluminación, por Dios!  todo está encendido, por supuesto, empecé a detallar, calles, rostros, sólo era el inicio de nuestro recorrido.

Como siempre mi compañero de vida, dejándose llevar por mis sueños esta allí, invariablemente, creyendo en lo que hacemos, y cada día convencido, de nuestra valiosa labor social y legado, que estamos escribiendo, en lo que nos corresponde.

Al día siguiente, tenia la necesidad de salir, caminar, respirar la quietud de aquellos rostros, como toda ciudad de nuestro continente, en algún sitio, de ese entramado de memorias esta una parte de mi, de él, de nosotros…, y me fui impregnado de algo, que cuando conversábamos nos dio nostalgia,  no poder respirar esta verdad natural que nos pertenece, en Venezuela,  ver que la zozobra con que  veníamos, había pasado, la paranoia y el miedo  había mermado, empezamos a dormir, sin trasnochos vigilantes del desorden delictivo de nuestra tierra. Fueron las primera señales, de lo que nuestra realidad en Venezuela se ha convertido. Una ruta diaria de resolución de vida cotidiana, transformada en emergencias constantes, de primera necesidad.

De rostros duros, de colas interminables, con emociones reflejadas, entre la rabia, el miedo y  la tristeza de las perdidas, o el otro extremo que usamos los venezolanos, el chiste jocoso, sin humor real, para salvarnos de lo que no deseamos ver y tener que hacernos responsables.

De las oscuras noches y calles donde no distingues casi nada, quizás, no todas las ciudades de mi país estén en franco deterioro, pero la mía si, en la que yo nací, solo quedan infraestructuras, claro y una generación de jóvenes maravillosos, que creen que se puede renovar, construir, limpiar, sin pretensiones de protagonismo. Por ellos apuesto, a esta nueva Venezuela que tiene ganas de hacerlo mejor, en nombre de lo aprendido, y por que no, aquellos ciudadanos, que creen en este proceso , con nombres y apellidos que si lo hicieron bien en  áreas que eligieron para desarrollar algún espacio como debía hacerse, de forma responsable, a ellos, gracias por no perder su Norte.

Quizás la resiliencia, de creer convencidamente en nuestra Venezuela, y tener siempre la mejor actitud, ante las adversidades cotidianas, no nos deja ver cuanta contractura había en nuestros cuerpos. Esos que magistralmente responden, gracias a la constante dedicación y amor a lo que hacemos y somos.

Desde esta quietud, estamos en medio de una capital convulsionada, que nos mostro la conttinuidad del progreso, en doce (12) años, de salir a pie siete (7) cuadras para  cenar en un restaurat, y devolvernos nuevamente sin reparo, los parques, jardines públicos, ejerciendo su poder, entre verdes y decoraciones con flores bien cuidados, por supuesto, toda ciudad tiene dos lados,  y nos permitimos pasearanos con asesoramiento por los lugares de mucha pobreza y zonas industriales, era evidente la marcada diferencia, en construcciones, pero algo llamo nuestra atención, continuaba el orden, los cuerpos policiales estaban igual que en todos lados, y un pujante movimiento de trabajadores.

Un transporte público, que funciona, cada tantos minutos pasan autobuses, por sus paradas, otro punto donde se enfoco mi vista, no hay nadie de pie, en los buses, asumo, como todo país, que es parte de una cultura educativa y de gozo personal, desde la experiencia de hacerlo mejor, en fin, no soy una autoridad en el tema para analizar si todo esta bien o no, sólo que es muy movilizador, tener que pedir a gritos, seguridad a la vida, que es un derecho natural y ser escuchados.

Es un clamor a la urgencia, de querer trabajar, y seguir dando excelencia a nuestros jovenes estudiantes, y pacientes,  sin que sea una lucha interna de degaste, para no acostunbrarse con desgano a la inmovilización de dejarlo para mañana.

Mi amada Venezuela, hoy no represento a mi persona, ni a nuestra institución, aquí LLEVAMOS TÚ NOMBRE, Y SOMOS CORAZÓN Y VIDA DE ESE ARAGUANEY, Y ALMA LLANERA, DE NUESTRO SIMÓN DÍAZ, Y DE CADA RINCON QUE RECORRE EN MI, DE MI VENEZOLANIDAD ORGULLOSA AL REPRESENTARTE.

Este premio es para cada uno de los venezolanos, que creemos en que hacerlo bien cada día, dando lo mejor de sí, es la verdad  que tenemos que hacer nuestra, para construir y esculpir, nuevamente, desde donde nos merecemos vivir.

La Confederación Internacional del la Salud (CIS), esta es,  una asociación conformada por un cuerpo diplomático de distinguidos profesionales de la salud de las diferentes especialidades medicas unidos con el firme propósito de promover la salud en todos los ámbitos de la sociedad , a través de convocatorias y encuentros de profesionales, creando espacios de reflexión y concientización para mejorar la prestación de servicios de manera optima que permita a nuestros pacientes ser tratados a la altura de sus necesidades y expectativas.

Agradecemos infinitamente este galardón entregado a nuestro Havona, es una honra para nosotros formar parte de esta comunidad de trabajadores para la salud sin fronteras y deseamos que la excelencia, humanismo, el proceso investigativo, la calidad en el servicio y el trato con los pacientes, se maneje con la sacralidad hipocrática y una inmensurable responsabilidad social aunada a un desarrollo de las inteligencias emocionales y una evolución espiritual, consciente y  sin dogmas.

 Desde mi Amor

Gilmer Pinto.